Un anillo que representa la maternidad es más que una joya: es un círculo eterno, símbolo de amor incondicional y vínculo infinito entre madre e hijo. Cada curva encierra la fuerza de dar vida, la dulzura de cuidar y la eternidad de un lazo que nunca se rompe. Es la huella visible de un sentimiento invisible, un recordatorio de que el corazón de una madre late siempre junto al de sus hijos.
El material es plata 925 y está disponible la opción con baño de oro de 18k